- ¡Que
horror! Se me ha derramado todo el agua del florero en la acuarela del salón.
Y me puso su
carita de ángel, como diciendo con voz de niña mala "lo siento cariño, ha
sido sin querer, ¿me perdonas?" pero realmente me estaba diciendo
"jódete cabrón". Porque ella sabía, que yo era consciente de que lo
había hecho con toda su mala intención.
Y es que
ella, conocía lo importante que era para mí ese cuadro. Por eso se extraño
tanto de que me lo tomara con tanta calma. Lo que ella no sabía era que el
verdadero estaba a buen recaudo en la caja fuerte del banco.
- No te
preocupes cariño. ¿qué le vamos a hacer? - le contesté mirando el destrozo
sobre la falsa pintura.
- Gracias
por tomártelo tan bien cariñín - Y me dio un beso en la mejilla por la espalda
- Me voy de compras. Por cierto - continuó diciendo desde la puerta - Ayer
vinieron del banco a devolver el cuadro por falta de pago de la caja de
seguridad. Lo colgué en su sitio y la copia la bajé al sótano.
Y cerró la
puerta de un portazo. Aun oigo el eco de sus carcajadas en el portal.